miércoles, 18 de septiembre de 2013

Recomendación musical de la semana: Pantera - Cowboys from hell (1990)


Pantera - Cowboys from Hell


Portada.

Hacía casi ya un año del primer aniversario de la caida del muro de Berlín y la Unión Soviética de Gorbachov estaba cerca de su colapso final, debido a la introducción del capitalismo en sus entrañas cual plaga. Mientras tanto en el otro bloque del mundo, concretamente en Irving, Texas. Los hermanos Abbott: Dimebag Darrel y Vinnie Paul, junto al bajista Rex brown y el vocalista Phill Anselmo que se había incorporado al conjunto tres años atras, se disponían a sacar a la luz un trabajo que rompería los esquemas de la música, sobretodo en la escena metalera, en la cual la curtida y poderosa oleada Thrash que había arrasado en la década de los 80, ya estaba agonizando y su vida pendía de un hilo.
Dicho trabajo recibía el nombre de Cowboys from Hell. Para muchos fans el álbum debut de la banda, ya que sería el sonido que adoptaría la banda y por el que se le conocería. En mi caso lo considero más un renacimiento, el renacimiento de un hijo prodigo de la música, que solo con su primer álbum sería capaz de alcanzar el disco de platino.

Este insólito álbum empieza con lo que se convertiría en un himno de la banda, digno de tumbar a cualquier mastodonte y destrozar las gradas de cualquier estadio. Hablo de la canción homónima del mismo Cowboys from Hell, la cual comienza con un riff que se apodera de los oidos de los oyentes para dar paso a una batería muy marcada y un bajo contundente que deja paso a la voz rota y desgarrada de Phill Anselmo para adentrarnos en el principio de la odisea por los bastos terrenos sureños de EEUU, la guitarra del maestro de los riffs "Diamond" Darrel Abbott, cabalga durante toda la canción hasta un lento solo que da una tregua a nuestros oidos para romper de nuevo a la pesadez del principio, el fin seco del primer corte del disco da paso a Primal Concrete Sledge, donde el bajo y bateria como una apisonadora avanzan sobre nuestros cuerpos para dar pie a el riff principal, mucho más contundente y pesado que el corte anterior, que pese a ello no escatima en velocidad, una velocidad frenética por la batería de Vinnie Paul y una voz mucho más grave de Anselmo.

Pantera


Después del devastador paso de psycho Holiday y Heresy, estas cuatro bestias nos dan un respiro llegando al ojo del huracan, con un tema que quedaría para la posteridad Cementery gates mucho más relajada que sus predecesoras pero no por eso falta de dureza. El quinto corte del disco, comienza con una dulce guitarra acustica y la voz más relajada que muestra Anselmo, para poco a poco toma un cariz mas desgarrador y pesado fusionándose, la contundencia del estribillo con una relajante estrofa durante toda la partitura, para culminar al fin en un precioso y emotivo solo que de golpe y porrazo, arrasa nuestros oidos adquiriendo velocidad junto a la vuelta de un pesado riff, para acabar con un toque macabro y un sabor muy dulce. Ese final descendente da paso al huracán que supone Domination, el cual comienza con un desgarrador grito que sin anestesia introduce otro gran riff de Dimebag Darrel, rápido a la vez que pesado que combina con unos cambios de batería, junto con la vuelta de la desgarradora voz de Anselmo del principio del disco. Este sexto corte, combina lentitud con velocidad, desde una estrofa lenta va acelerando hasta un rápido estribillo que vuelve la riff que ya habíamos escuchado al principio. El segundo estribillo da paso a un potente fraseo de bajo que se cubre con las cuerdas de la guitarra de Darrel, para culminar en la traca de la final de la canción: Nuevamente nuestros oidos captan un inaudito Riff junto con una bateria que consiste en bombo y caja sin nada más que intercalando uno y otro, dando la sensación de lentitud y pesadez, mucha pesadez, sobre la que camina un flamante fraseo de dos o tres nota que termina en una contestación de guitarras, con el mismo matiz de pesadez.

Dimebag Abbott Darrel 1981 - 2004 (R.I.P)

El disco continua en un demoledor terremoto de riffs, velocidad y dureza en el que ningún integrante de la banda flaquea, cuya única intención es dejarnos perplejos y con la boca abierta, con un disco en el que en todo momento nos golpea una y otra vez hasta caer rendidos a sus pies.

Pese a ser el primer álbum del renacimiento de Pantera, no implica que probablemente sea el mejor disco de la banda. Sigue una linea marcada, pero que no se hace para nada pesada ni monótona debido a la complejidad y variedad de las canciones que lo forman en todos los sentidos. A la parte instrumental hay que sumarle probablemente la que es la mejor forma de Anselmo, con una voz desgarradora potente, pero que afila sus cuerdas vocales para introducir rompedores agudos que noquean a cualquier oyente. Esta voz, puede que se eche en falta en los próximos discos de la banda como será otro grande del genero Vulgar display of power (1992). 

No todas las bandas pueden decir que marcaron un antes y un después y que servirán de inspiración a futuras generaciones, pero el cuarteto sureño si. Tomaron el Thrash de la década de los 80 y su agonía la transformaron en sus entrañas escupiendo un nuevo genero en el mundo del metal: el Groove metal que continuaran grandes bandas como Machine Head.

En definitiva un disco de escucha obligatoria, para los amantes del metal y para los que no lo son. Todo un portento técnico y pesado que no permitirá que lo escuchemos una sola vez, del cual uno no se cansa, y puede escuchar una vez tras otra.

Ficha técnica:
Artista: Pantera
Disco: Cowboys from Hell
Año: 1991 
Genero: Thrash/Groove metal
Sello: Atco Records
Lista de canciónes: 
  1. Cowboys from hell
  2. Primal concrete sledge
  3. Psycho holiday
  4. Heresy
  5. Cementery Gates
  6. Domination
  7. Shattered
  8. Clash With reallity 
  9. Medicine man
  10. Message in blood
  11. The sleep
  12. The art of Sheredding
Duración: 57:46.

Alberto Arnas "De Arnas tomar"

Nota: Las imagenes pertenecen a la compleja red que es internet y desconozco sus autores.

lunes, 16 de septiembre de 2013

La realidad

El sol aún brillaba en aquel precioso ocaso, iluminaba la basta pradera que se extendía frente a ellos y las prominentes montañas arcillosas que parecían lanzas las cuales amenazaban al mismo cielo, proyectaban las primeras sombras que vaticinaban el comienzo de la oscuridad, a ese dichoso sol que mantenía la última esperanza de la vida le quedaba poco tiempo para brillar por última vez antes de que el brillo de la luna lo ahogara por completo.

-¿ Qué es el progreso?- le preguntó el joven indio a su padre, mientras contemplaban el final de otro día.
-El progreso, es una invención del hombre, para justificar la deshumanización de la sociedad, de la humanidad, del mundo- Le contesto su padre sin apartar la vista del horizonte - Nosotros somos los últimos vestigios de la poca humanidad que quedaba en este mundo en decadencia, nosotros aún besamos los atardeceres, nosotros aún escuchamos el tomillo, bebemos el frescor y  abrazamos los silencios, sí ellos olvidaran sus despachos, sus tarjetas, las mentiras de su fe... podrían recuperar lo que ellos mismos se arrebataron, buscando su felicidad, su humanidad, encontrando ruina y desesperación.

El muchacho contempló a su padre, sin decir ni una palabra y volvió a mirar como el sol comenzaba a esconderse en la lejanía de la pradera. Su padre rompió el silencio:
-Sabes hijo, nosotros también perdimos humanidad el día que el hombre blanco puso en nuestras manos los rifles y nos proporcionó tecnología, una tecnología que al lado de la suya esta ya obsoleta, son piezas de museo, pero para nosotros siguen siendo maravillas humanas, a las cuales les seguimos teniendo miedo y por eso no nos hemos dejado llevar por su "progreso" por qué tenemos miedo a la tecnología sin control, y al contrario que ellos hemos conservado la humanidad y hemos perdido en tecnología. Aún recuerdo cuando tu abuelo nos contaba a tu tío y a mí cuando el hombre blanco les otorgó los rifles, esa historia nos aterrorizaba a tu tío y a mí, nos contaba como el hombre blanco trasmitió el odio y deshumanizó a nuestros antepasados y provocó que los amigos se matarán entre ellos, que los hermanos se dispararán, que las cosechas ardieran, trasmitiendo con el brillo del fuego el odio del hombre. Al final comprendieron que el verdadero enemigo era el hombre blanco y su ansiado progreso, su deseo de poder y de dominar al otro y usaron sus propias armas para ahuyentar al hombre blanco y a su tecnología.

-Entonces padre - preguntó el joven indio - ¿Nosotros salvamos nuestros espíritus y abandonamos la senda del hombre blanco?
El joven miro a su padre que se mantenía impasible ante el ocaso. El sol alumbraba su curtido rostro, lleno de arrugas, sereno y solemne, como la mayor de las montañas que la tierra había otorgado al mundo, sus ojos se entrecerraron y una lagrima atravesó el viejo rostro del indio.
-Nosotros también estamos condenados, el progreso viene hacia nosotros y tus hermanos y compañeros lo esperan con los brazos abiertos.- siguió el indio- Estamos condenados al odio y a la deshumanización, a perder nuestros espíritus y a luchar por ser el primero. Esta, nuestra realidad, no durará mucho tiempo, por que al igual que la tecnología que nos dio el hombre blanco, nuestra sociedad, nuestros dioses, nuestras costumbres también se han quedado obsoletas.

El viejo se agachó y cogió con cada mano un puñado de la tierra arcillosa que pisaban, la tierra que siempre tendría sus huellas. La noche ya cubría su espalda y la luna ganaba cada vez mas terreno al sol, su sol, ellos eran ya los únicos que lo apreciaban. Extendió los brazos y abrió las manos, el polvo se levanto de sus manos con la suave brisa que corría y los últimos destellos del sol hicieron brillar los granos de dicho polvo, pareciendo estrellas que se elevaban y se unían a sus pocas hermanas que ya brillaban en el firmamento.

-Como este sol pálido que pronto caerá en el olvido- dijo el viejo mientras cogía su rifle del suelo - nosotros también caeremos, y junto al hombre blanco que ya está perdido buscaremos nuestra destrucción mutua, la perdida de nuestras cualidades humanas y solo la muerte podrá liberarnos de esa maldición. Esa es nuestra realidad.

"Esa es nuestra realidad" Pese a lo que decía su padre, el joven jamas iba a olvidar aquella puesta de sol, ni aquel ocaso, que les acercaba a la oscuridad. Al igual que a su padre, una lágrima recorrió el bello rostro del joven indio, mientras para sus adentros se repetía: Esa es nuestra realidad.




Alberto Arnas "De Arnas tomar"